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Cómo aliviar el estreñimiento: así es como puedes reactivar tu intestino

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Cuando el intestino hace huelga, ¿cuándo se habla de estreñimiento?

Estás en el baño, pero simplemente no pasa nada. En lugar de sentir alivio, te invade una sensación de presión, gases y una desagradable sensación de hinchazón. Muchos conocemos esos días, pero aun así rara vez se habla del estreñimiento. Y eso que es uno de los problemas digestivos más comunes que existen. A menudo, las causas son inofensivas y se pueden mejorar fácilmente con pequeños cambios en tu día a día. Sin embargo, a veces también pueden estar detrás medicamentos o ciertas enfermedades. La buena noticia: en muchos casos, se puede reactivar el intestino de forma natural. Pero antes de hablar de posibles soluciones, vale la pena ver cuándo se habla realmente de estreñimiento.


1. ¿Qué se considera realmente estreñimiento?

No todo el mundo tiene que ir al baño todos los días. Mientras que algunas personas van al baño dos o tres veces al día, a otras les basta con ir una vez cada dos o tres días; ambas situaciones pueden ser totalmente normales. Los expertos suelen hablar de estreñimiento (obstipación) cuando, durante un periodo prolongado, se presentan al menos dos de los siguientes síntomas:

  • menos de tres deposiciones a la semana
  • heces duras o grumosas
  • esfuerzo intenso al ir al baño
  • la sensación de no poder vaciar completamente el intestino
  • sensación de obstrucción en el recto

Así que lo importante no es solo la frecuencia de las deposiciones, sino sobre todo si tienes molestias y si tu digestión ha cambiado respecto a lo que es normal para ti.


2. ¿De verdad hay que ir al baño todos los días? 

Esta idea está muy extendida, pero no es cierta. La frecuencia con la que te vas al baño varía de una persona a otra y depende, entre otras cosas, de la alimentación, la ingesta de líquidos y el metabolismo de cada uno. Mientras vayas al baño con regularidad y no te cause molestias, normalmente no hay motivo para preocuparse. Solo cuando la digestión cambia notablemente o aparecen molestias como dolor, necesidad de hacer fuerza o una sensación de hinchazón persistente, conviene prestar más atención.


3. Síntomas típicos del estreñimiento 

El estreñimiento no solo significa ir al baño con menos frecuencia. Muchas personas afectadas cuentan con molestias que pueden afectar a toda su vida cotidiana. Entre ellas se incluyen, entre otras:

  • Sensación de hinchazón
  • Hinchazón abdominal
  • Heces duras o secas
  • Dolor al ir al baño
  • necesidad de hacer mucha fuerza
  • sensación de que no has evacuado del todo

Si el estreñimiento es grave o dura mucho tiempo, también puedes tener dolor de barriga, náuseas o malestar general.


4. ¿Cuándo hay algo más detrás?

El estreñimiento ocasional suele ser inofensivo y desaparece por sí solo al cabo de unos días. Sin embargo, si los síntomas persisten durante mucho tiempo o se repiten con frecuencia, conviene investigar la causa más a fondo. Además de la alimentación y el estilo de vida, también pueden influir los medicamentos, las enfermedades metabólicas como la diabetes o el hipotiroidismo, así como las enfermedades intestinales. Por eso es importante no tratar los síntomas persistentes con laxantes de forma continuada, sino acudir al médico para que te aclare la causa.

Síntomas típicos del estreñimiento



¿Por qué se produce el estreñimiento?

Cuando el intestino se vuelve perezoso, no siempre hay una enfermedad detrás. A menudo son los hábitos cotidianos los que ralentizan la digestión. Incluso pequeños cambios —por ejemplo, en la alimentación, la ingesta de líquidos o la actividad física— pueden hacer que las heces se desplacen más lentamente por el intestino y se vuelvan más duras. A veces también influyen factores externos, como los viajes o el estrés. En otros casos, los medicamentos o ciertas enfermedades pueden afectar al funcionamiento intestinal. Por eso, vale la pena conocer los posibles factores desencadenantes.


1. El intestino necesita movimiento, y tú también 

Tu intestino trabaja constantemente. Mediante movimientos musculares rítmicos, la llamada peristalsis intestinal, el bolo alimenticio se va transportando paso a paso. Si te mueves poco, este movimiento intestinal también puede ralentizarse. Eso no significa que cada día tranquilo te provoque automáticamente estreñimiento. Sin embargo, a la larga, la falta de ejercicio puede contribuir a que las heces permanezcan más tiempo en el intestino. Allí se les va extrayendo cada vez más agua, se vuelven más duras y te cuesta más evacuarlas. Basta con dar paseos regulares, montar en bici o realizar otras actividades físicas ligeras para favorecer el movimiento intestinal natural.


2. Sin suficiente líquido, las heces se endurecen 

Para que las heces se mantengan blandas y puedan moverse bien por el intestino, el cuerpo necesita suficiente líquido. Si bebes muy poco, el intestino grueso va extrayendo cada vez más agua de las heces. Esto hace que se sequen, se endurezcan y sean difíciles de expulsar. Por lo general, se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua o bebidas sin azúcar al día; en caso de calor o actividad física, un poco más. Una hidratación adecuada es fundamental, sobre todo si la combinas con una dieta rica en fibra.


3. Los viajes, el estrés y los cambios suelen alterar el funcionamiento del intestino 

Muchas personas conocen este fenómeno: apenas empiezan las vacaciones, de repente dejas de ir al baño. Un cambio en la rutina diaria, comidas a las que no estás acostumbrado, los cambios de horario o los baños desconocidos pueden hacer que, al principio, el intestino funcione un poco más lento. Normalmente se trata de una adaptación temporal que se normaliza por sí sola al cabo de unos días. El estrés prolongado también puede afectar a la digestión. A través del eje intestino-cerebro, el cerebro y el intestino están en constante comunicación. Si el cuerpo se encuentra bajo tensión de forma prolongada, esto también puede afectar al movimiento intestinal.


4. Los medicamentos y las enfermedades también pueden influir 

El estreñimiento no siempre se explica solo por el estilo de vida. Ciertos medicamentos también pueden ralentizar la actividad intestinal. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, algunos analgésicos, los suplementos de hierro o ciertos antidepresivos. Además, hay varias enfermedades que pueden ir acompañadas de estreñimiento. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, el hipotiroidismo, la diabetes mellitus o las enfermedades neurológicas. Si el estreñimiento aparece de repente, persiste durante mucho tiempo o empeora a pesar de los cambios en tu rutina diaria, deberías acudir al médico para que te aclare la causa.



Así recuperas el ritmo intestinal

La buena noticia: en muchos casos, el estreñimiento se puede mejorar con simples cambios en tu día a día. A menudo no se necesitan curas intestinales complicadas ni medicamentos, sino pequeños hábitos que marcan la diferencia. Lo importante es tener un poco de paciencia. El intestino no siempre reacciona de inmediato a los cambios. Dale unos días para que se acostumbre a los nuevos hábitos.


1. La fibra activa la digestión 

La fibra es uno de los componentes más importantes de una dieta que favorece la digestión. Como no se digiere por completo en el intestino delgado, llega al intestino grueso, donde retiene agua y aumenta el volumen de las heces. Esto estimula el movimiento intestinal natural y hace que las heces sean más blandas. Entre los alimentos especialmente ricos en fibra se encuentran:

  • El pan integral y la pasta integral
  • Copos de avena
  • Verduras y ensaladas
  • Fruta
  • Legumbres
  • Frutos secos y semillas

Las semillas de lino y las cáscaras de psyllium también han demostrado ser eficaces contra el estreñimiento. Se hinchan en el intestino y así pueden favorecer el tránsito intestinal natural.

Importante: para que estas sustancias que se hinchan puedan surtir efecto, debes beber siempre suficiente líquido. De lo contrario, pueden incluso agravar los síntomas.


2. Beber lo suficiente mantiene las heces blandas 

Además de la fibra, la hidratación también juega un papel fundamental. Si el cuerpo no bebe lo suficiente, el intestino grueso va extrayendo cada vez más agua de las heces. Esto hace que se endurezcan y sean más difíciles de expulsar. Se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros diarios de agua o bebidas sin azúcar. Si haces deporte o sudas mucho en días calurosos, necesitarás beber más. Además, mucha gente cuenta que un vaso de agua tibia por la mañana, en ayunas, puede estimular la digestión. Aunque este efecto no se ha estudiado mucho científicamente, como remedio casero sencillo puede merecer la pena probarlo.


3. El ejercicio también activa el intestino 

Tu intestino se beneficia de la actividad física regular. Incluso un ejercicio moderado puede estimular la actividad intestinal y facilitar el tránsito del contenido intestinal. Para ello, no hace falta que practiques deporte de competición. A menudo basta con:

  • un paseo diario
  • montar en bici
  • un trote suave
  • yoga o estiramientos suaves

También puede resultar agradable un suave masaje abdominal en el sentido de las agujas del reloj como medida complementaria. Aunque no sustituye a ningún tratamiento, puede ayudar a estimular aún más el movimiento intestinal.


4. Estos remedios caseros y plantas medicinales pueden ayudarte 

Además de una alimentación equilibrada, hay algunos remedios caseros de probada eficacia que a mucha gente le resultan útiles. Entre ellos están, por ejemplo:

  • ciruelas pasas remojadas
  • zumo de chucrut
  • semillas de lino
  • cáscaras de psyllium
  • un vaso de agua tibia por la mañana

No todos los remedios caseros funcionan igual para todo el mundo. Por eso, puede que te lleve un poco de tiempo descubrir qué es lo que le sienta bien a tu cuerpo. Las plantas medicinales también se usan tradicionalmente para ayudar a la digestión. Las más conocidas son:

  • Hinojo: se usa tradicionalmente para los gases y la sensación de hinchazón.
  • Comino: puede ayudar a la digestión y se suele combinar con el hinojo.
  • Anís: se usa tradicionalmente para aliviar los gases.
  • Manzanilla: se valora por sus propiedades calmantes y puede ayudar a que el tracto gastrointestinal se sienta mejor.

Aunque las plantas medicinales no sustituyen a una alimentación equilibrada ni al ejercicio físico adecuado, pueden complementar estas medidas de forma útil.


5. Escucha tus ganas naturales de ir al baño

Mucha gente ignora la necesidad de ir al baño porque está trabajando, de camino a algún sitio o no encuentra un aseo adecuado. Si retrasas la visita al baño con frecuencia, las heces permanecen más tiempo en el intestino. Allí se les va extrayendo cada vez más agua, lo que hace que se endurezcan y, más adelante, sean más difíciles de expulsar. Por eso, intenta no reprimir la necesidad natural de ir al baño y, si puedes, establece una rutina regular, por ejemplo, por la mañana después del desayuno. Al mismo tiempo, ten en cuenta que, si no te sale nada, no debes quedarte sentado en el baño durante mucho tiempo ni hacer mucha fuerza. Si no sale después de unos minutos, suele ser mejor intentarlo de nuevo más tarde.

Qué estimula el intestino de forma natural



¿Qué hacer si los remedios caseros no bastan?

No siempre se pueden resolver los problemas de estreñimiento solo con un cambio en la dieta o haciendo más ejercicio. Si los síntomas persisten o aparecen con frecuencia, en algunos casos también puede ser conveniente tomar medicamentos. Pero es importante que los laxantes no enmascaren la causa del estreñimiento a largo plazo. Pueden ayudar a corto plazo, pero no sustituyen a un tratamiento a largo plazo si, por ejemplo, detrás de los síntomas hay una enfermedad o ciertos medicamentos.


1. No todos los laxantes actúan igual 

Hay diferentes tipos de laxantes que actúan de distintas formas. Los laxantes osmóticos, por ejemplo, con el principio activo macrogol, retienen agua en el intestino. Así, las heces se ablandan y se eliminan más fácilmente. A menudo se consideran la primera opción para el estreñimiento crónico. Además, existen los laxantes estimulantes, como los que contienen bisacodilo. Estos estimulan directamente el movimiento intestinal y pueden resultar especialmente útiles en caso de molestias a corto plazo. El producto más adecuado depende de la causa del estreñimiento y de tu situación particular. Por eso, vale la pena que te asesoren en la farmacia o en la consulta del médico.


2. ¿Los laxantes pueden crear dependencia?

A mucha gente le preocupa que el intestino se «acostumbre» a los laxantes. De hecho, los laxantes estimulantes pueden ser problemáticos si se usan de forma incorrecta o durante mucho tiempo. Por eso, solo debes tomarlos siguiendo las instrucciones del prospecto o por recomendación médica. Sin embargo, en ciertas enfermedades crónicas, los laxantes pueden ser necesarios durante un periodo prolongado. En estos casos, el tratamiento debe estar supervisado por un médico. En general, si el estreñimiento se repite una y otra vez, es mejor buscar la causa que tratar los síntomas de forma permanente con medicamentos.



Cuándo deberías consultar al médico por el estreñimiento

El estreñimiento ocasional suele ser inofensivo y, a menudo, mejora simplemente con cambios en tu día a día. Sin embargo, hay situaciones en las que es importante consultar al médico.


1. Debes tomarte en serio estas señales de alerta 

Acude al médico lo antes posible si, además del estreñimiento, presentas uno o varios de los siguientes síntomas:

  • Sangre en las heces
  • Dolor abdominal intenso o de aparición repentina
  • náuseas o vómitos persistentes
  • pérdida de peso involuntaria
  • Fiebre
  • estreñimiento repentino sin causa aparente
  • Estreñimiento que persiste durante varias semanas a pesar de los remedios caseros

Estos síntomas no tienen por qué indicar necesariamente una enfermedad grave, pero conviene investigarlos.


2. ¿Qué pruebas pueden ser necesarias? 

En primer lugar, el médico o la médica te preguntará detalladamente sobre los síntomas, la alimentación, los medicamentos que tomas y posibles enfermedades previas. A continuación, suele realizarse un reconocimiento físico. Dependiendo de la situación, también puede ser conveniente hacerse análisis de sangre para descartar, por ejemplo, enfermedades metabólicas o alteraciones en el equilibrio electrolítico. Si se sospecha que hay una enfermedad intestinal, pueden ser necesarias pruebas adicionales, como una colonoscopia o pruebas funcionales específicas. Pero la buena noticia es que el estreñimiento rara vez se debe a una enfermedad grave. En muchos casos, los síntomas mejoran notablemente con simples cambios en el estilo de vida.

¿Cuándo ir al médico?

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