Por qué el cambio de hora afecta al sueño
Dos veces al año se cambia la hora: en primavera, al horario de verano, y en otoño, de vuelta al horario de invierno. Aunque el cambio sea solo de una hora, puede afectar al ritmo natural de sueño-vigilia.
Muchas personas se sienten cansadas, con falta de concentración o duermen peor durante los días posteriores al cambio. Las personas especialmente sensibles suelen reaccionar con más intensidad al cambio en el ritmo diario.
Mientras que con el horario de verano a menudo «falta» una hora de sueño, el cambio al horario de invierno también puede suponer una carga para el cuerpo. Y es que el reloj biológico necesita tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones de sueño y luz.
El reloj biológico y el ritmo del sueño
El reloj biológico controla numerosos procesos del cuerpo, entre ellos el sueño, el equilibrio hormonal, el metabolismo y la concentración. La luz y la oscuridad son especialmente importantes para este ritmo.
La luz solar influye, entre otras cosas, en la producción de las hormonas melatonina y serotonina. Si este ritmo natural se altera, puede afectar al sueño, a la energía y al bienestar general.
Por eso, muchas personas reaccionan al cambio de hora con problemas para dormir, inquietud o cansancio. La intensidad de estos síntomas varía de una persona a otra.
Molestias típicas tras el cambio de hora
El cambio de hora puede notarse tanto a nivel físico como mental. Algunas molestias frecuentes son, por ejemplo:
- Cansancio y agotamiento
- Problemas para conciliar el sueño o para dormir toda la noche
- Problemas de concentración
- Inquietud interior
- Irritabilidad
- Cambios en el apetito
- Baja del rendimiento
En la mayoría de los casos, el cuerpo se vuelve a acostumbrar al nuevo ritmo en pocos días.

El cambio de hora puede afectar al ritmo natural de sueño-vigilia y manifestarse en forma de cansancio, problemas para dormir, inquietud o dificultades para concentrarse.
3 consejos para adaptarte más fácilmente
El cambio horario suele desequilibrar temporalmente el ritmo natural de sueño-vigilia. Muchas personas se sienten más cansadas, con menos concentración o duermen peor durante los primeros días. Sin embargo, a menudo basta con pequeños cambios en la rutina diaria para que el cuerpo se acostumbre poco a poco al nuevo ritmo.
1. Mantén horarios fijos para dormir
Acostarte y levantarte a horas regulares ayuda al cuerpo a recuperar antes un ritmo estable.
2. Aprovecha la luz natural
La luz natural ayuda al reloj biológico e influye en la producción de hormonas importantes para el sueño. Por eso, dar un paseo al aire libre puede resultar especialmente útil.
3. Crea rutinas nocturnas conscientes
Unos rituales tranquilos por la noche, poco estrés y un entorno relajante para dormir pueden ayudarte a conciliar mejor el sueño. Además, mucha gente reduce por la noche el tiempo frente a las pantallas o la luz intensa.
Estas plantas medicinales pueden ayudarte
La medicina natural lleva mucho tiempo utilizando plantas medicinales seleccionadas para favorecer de forma suave el sueño, la relajación y el equilibrio interior. Muchas de estas plantas se utilizan tradicionalmente para ayudar al cuerpo en caso de problemas de sueño, inquietud interior o un Ritmo del sueño.
Las siguientes plantas medicinales son especialmente apreciadas para ello:


En la medicina natural, algunas plantas medicinales como la avena, el lúpulo o la hierba de San Juan se usan tradicionalmente para favorecer el sueño, la paz interior y el equilibrio emocional de forma suave.
- La avena – se considera tradicionalmente que fortalece los nervios, es calmante y equilibrante
- Café – se suele asociar con la concentración y la actividad mental
- Lúpulo – se considera tradicionalmente que tiene propiedades calmantes y que ayuda a conciliar el sueño
- Hierba de San Juan – se usa a menudo para favorecer el equilibrio emocional
- Kava-kava – se usa tradicionalmente para el estrés, la inquietud interior y la tensión










