Decleara la guerra a los virus: así ayudas a tu cuerpo cuando tienes un resfriado
Ya sea en invierno, tras unas semanas estresantes o por los cambios de tiempo en verano, los resfriados nos acompañan durante todo el año. A menudo empieza con un ligero picor de garganta, cansancio o moqueo, y de repente te sientes agotado y sin energía.
Precisamente en el ajetreo del día a día, muchos olvidan lo importante que es darle al cuerpo descanso y apoyo de forma consciente cuando hay una infección. Y es que nuestro sistema inmunitario trabaja a toda máquina en esos momentos.
Con unos sencillos hábitos, puedes ayudar a tu cuerpo a recuperar el equilibrio más rápido y aliviar las molestias de forma natural.
Aquí tienes los cinco consejos más importantes para cuidarte:
1. Bebe mucho líquido
Cuando el cuerpo lucha contra los gérmenes, necesita muchísima cantidad de líquido. Beber mucho ayuda a fluidificar la mucosidad espesa de los senos paranasales y los bronquios, lo que facilita la expectoración y despeja la nariz. Son especialmente recomendables las infusiones de hierbas calientes, como las de tilo, manzanilla, tomillo o saúco: calientan desde dentro y, además, tienen un efecto calmante y antiinflamatorio.
2. Asegúrate de que haya aire fresco
Si te quedas en casa todo el día para cuidarte, ventila la habitación a fondo con regularidad. Así se renueva el aire viciado y cargado de virus por oxígeno fresco. Importante: la persona enferma no debe estar en la misma habitación mientras se ventila, o bien debe cubrirse bien para evitar las corrientes de aire frío.
3. Date un baño relajante para el resfriado
Un baño caliente con aceites esenciales (como eucalipto, tomillo o agujas de abeto) suele hacer maravillas. El vapor de agua despeja las vías respiratorias, mientras que el calor favorece la circulación sanguínea y alivia los dolores articulares.
4. Descanso y reposo constantes
El sistema inmunitario necesita muchísima energía para defenderse. Quien no se cuida, corre el riesgo de prolongar peligrosamente la infección. Por eso, lo mejor es quedarse en casa y recuperarse.
5. Las probadas compresas en las pantorrillas para la fiebre
Si la fiebre sube demasiado y te resulta muy molesta, las compresas en las pantorrillas pueden bajarla suavemente. Para ello, mezcla agua tibia (opcionalmente con un chorrito de vinagre), empapa unos paños, escúrrelos un poco y colócalos alrededor de las pantorrillas. Cubre con una toalla seca y deja que las compresas actúen durante unos 10 o 15 minutos.

Consejos para la temporada de resfriados de un vistazo
El curso típico: las fases de un resfriado
Una infección gripal suele durar entre siete y nueve días. El curso clásico se puede dividir claramente en tres fases:
1. Días 1-3 (la fase inicial)
Suele empezar con un molesto picor de garganta. Poco después suelen aparecer dolores de cabeza y de articulaciones, escalofríos y la nariz empieza a moquear.
2. Días 4-6 (la fase aguda)
Los síntomas alcanzan su punto álgido. Las membranas nasales se inflaman, los senos paranasales se obstruyen y aparece una tos seca y irritativa. Te sientes muy cansado y también puede aparecer fiebre.
3. Días 7-9 (la fase de remisión)
Los síntomas van remitiendo. La tos se vuelve más productiva, es decir, la mucosidad empieza a aflojarse. Es importante saber que una tos seca y irritativa puede prolongarse entre una y dos semanas después de la infección.
¿Por qué a menudo nos sentimos más enfermos por la noche?
Mucha gente tiene la sensación de que Los síntomas del resfriado se intensifican por la noche. Esto se debe, entre otras cosas, a que las reservas de energía del cuerpo disminuyen a lo largo del día. Al mismo tiempo, por la noche cambia la actividad hormonal del cuerpo, lo que hace que las inflamaciones y las molestias se perciban a menudo con mayor intensidad.
¿Resfriado o gripe? ¿Cuál es la diferencia?
Un resfriado suele desarrollarse lentamente y a menudo empieza con picor de garganta, moqueo o una tos leve. Los síntomas son molestos, pero suelen ser leves.
La gripe ( influenza), por el contrario, suele aparecer de forma repentina y suele ir acompañada de fiebre alta, fuertes dolores de cabeza y de articulaciones, así como de un cansancio extremo.
Si la fiebre alta persiste, tienes problemas respiratorios o te sientes muy mal, debes consultar a un médico.
Diferencia entre resfriado y gripe
Prevenir infecciones: cómo protegerte a ti mismo y a los demás
Para pasar la temporada fría y húmeda sin problemas, ayuda una combinación de un sistema inmunitario fuerte y una higiene diaria adecuada. Con estas cinco medidas reduces drásticamente el riesgo de contagio:
1. Higiene de manos minuciosa
Los virus acechan en los pomos de las puertas, los carritos de la compra o las barras de sujeción. Lavarse las manos de forma regular y a fondo con jabón y agua caliente (durante al menos 20 segundos) al llegar a casa es la protección más eficaz.
2. Etiqueta al toser y estornudar
Para no propagar los gérmenes por la habitación, siempre hay que estornudar o toser en el pliegue del codo, nunca en la mano. Usa los pañuelos de papel solo una vez y tíralos directamente a la papelera.
3. Mantén la distancia
Mantener una distancia prudencial con personas de tu entorno que estén visiblemente enfermas o se hayan recuperado recientemente te protege de una infección por gotículas.
4. Ventila con regularidad
En espacios cerrados, como oficinas o aulas, la concentración de virus en el aire aumenta rápidamente. Ventilar a fondo varias veces al día renueva el aire viciado por oxígeno fresco.
5. Alimentación rica en nutrientes
Un sistema inmunitario fuerte necesita vitaminas y minerales. Durante la temporada de resfriados, apuesta más por la fruta y la verdura fresca para ayudar al cuerpo a defenderse de forma óptima.
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Cuando el cuerpo lucha contra una infección, también se le puede ayudar maravillosamente desde dentro. La medicina natural lleva siglos confiando en los poderes probados de las plantas para activar el sistema inmunológico y acelerar la recuperación.
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